Lo que ocurre en Cerro Matoso debe encender todas las alarmas. La seguridad energética de un país no se mide solamente cuando se apagan los bombillos, sino también cuando una industria se ve obligada a apagar sus hornos.
Por falta de gas, hoy se reduce a la mitad una operación que genera empleo, producción, regalías y desarrollo para la región. Esta decisión afecta a cientos de familias cordobeses que hoy viven en incertidumbre y golpea las finanzas de un departamento productor que cuenta con los impuestos devengados por Cerro Matoso.
La Supersociedades deberá tomar una decisión de fondo, pero hay una prioridad que no admite discusión: primero está Colombia.
Este caso confirma lo que hemos advertido: el país necesita equilibrio energético. Más renovables, sí, pero también gas suficiente, infraestructura, respaldo y reglas claras.
Insisto: necesitamos saber qué se va a hacer, quién responde y en qué plazo. La transición energética no puede construirse a costa del empleo, la producción ni la confiabilidad del sistema.


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