Triple A evitó nuevas pérdidas de agua en el sistema Costero al frustrar un intento de conexión ilegal a la red de conducción, en la vía que comunica el corregimiento El Vaivén con San José de Saco, en el municipio de Juan de Acosta. Las personas involucradas fueron sorprendidas en flagrancia mientras adelantaban los trabajos para tomar el agua de manera irregular, lo que permitió detener la maniobra antes de que se concretara.
La intervención se originó en una alerta de la Gerencia Operativa sobre una posible derivación no autorizada en este tramo. Con el acompañamiento de la Policía de Juan de Acosta, el área de Irregularidades de la empresa realizó la verificación en terreno y encontró una excavación en la parte posterior de un predio. Desde allí se utilizaba un topo artesanal para abrir paso a una manguera por debajo de la vía pública hasta alcanzar la red.
«Encontrar un fraude cuando ya está instalado significa que el agua ya se perdió. En este caso llegamos antes: la conexión no alcanzó a materializarse y el sistema no perdió un solo litro por ese punto. Eso es lo que buscamos con la vigilancia permanente sobre nuestras conducciones», señaló el gerente general de Triple A, Ramón Hemer Redondo.

El caso refleja una problemática que va más allá de una toma puntual: el crecimiento urbanístico que se desarrolla al margen de la planeación territorial y del licenciamiento. Cuando estos asentamientos se consolidan sin el debido proceso, generan una demanda de agua que no fue contemplada en el diseño de la infraestructura. Las conducciones, estaciones de bombeo y tanques se dimensionan para atender el crecimiento proyectado durante un horizonte determinado, y cada usuario no previsto consume de forma anticipada esa capacidad. El efecto se traduce en menores presiones, afectaciones en los sectores ubicados en cotas altas y la necesidad de adelantar inversiones que no estaban programadas.
Para este siniestro en particular, el fraude detectado proyectaba una conexión de 1 pulgada y media sobre la conducción principal entre los corregimientos del Vaivén y Saco, pudiendo potencialmente afectar además, el suministro de agua potable hacia el municipio de Piojó.
«Una conducción diseñada para atender diez años de crecimiento puede llegar a su límite mucho antes si se le suman usuarios que nunca estuvieron en los planes. Y los primeros en sentirlo son los usuarios que están conectados de manera legal ya que baja la presión, el agua deja de llegar con regularidad a los sectores ubicados en las partes altas y aparecen interrupciones que no deberían existir. Por eso el control urbano y la planeación de los servicios públicos tienen que avanzar de la mano entre los municipios y el prestador», afirmó Hemer Redondo.

La defraudación de fluidos es un delito tipificado en el Código Penal colombiano, con penas de prisión de 16 a 72 meses, además de multas económicas. Triple A mantiene su trabajo coordinado con la Policía Nacional y la Fiscalía para que cada caso detectado tenga las consecuencias legales correspondientes.
La empresa invita a la ciudadanía a reportar excavaciones, intervenciones sobre las vías o cualquier actividad sospechosa cerca de las redes de suministro a través de sus canales de atención. El agua es un bien común, y su protección es una responsabilidad de todos.


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